Deyanira Aquino

29 sep. GUADALUPE RÍOS.-Ellas son mujeres fuertes, enraizadas a su tierra, de la que no las ahuyenta ningún terremoto. Las mujeres de Juchitán y las mujeres del Istmo en general son solidarias, como también lo son las mujeres de otras regiones de Oaxaca, las más pobres, las más solidarias, como la mayoría de las mujeres de México.

Pero hoy quiero hablar de las mujeres de Juchitán, de las del Istmo de Tehuantepec.

De las que se han organizado para hacer cocinas comunitarias porque el terremoto del 7 de Septiembre de 2017 primero les dejó sin casa y luego el sismo del sábado 23 terminó por derribar las que quedaban. El 80 por ciento de viviendas de Juchitán están dañadas. No hay escuelas, ni mercado, ni iglesia pero el pueblo se reconstruye.

Hoy estas mujeres duermen -cuando los sismos las dejan- sentadas en la calle, cuidando de sus hijos e hijas sobre una tabla o colchoneta en las banquetas, o en el suelo cuando la lluvia lo permite.

Quiero hablar de las mujeres solidarias, de las que comparten el horno de barro que quedó en pie para que cocine la vecina, la madre, la amiga.

De las que guisan para todos y todas en una cocina comunitaria, de las que imparten clases sin ser maestras o reconfortan con palabras de aliento a quien más lo necesita.

Son ellas quienes se han organizado con los hombres - no los mandan, los dirigen, son buenas para eso-; y reconstruyen sus hornos de pan, de tortilla, deciden dónde se va a colocar la lona que será dormitorio y cocina y también se encargan de ver que los menores se entretengan en algo.

Son las mujeres las que mandan ayuda -un bocado, dicen- a la anciana que vive sola y no tiene quien le ayude.

La que comparte el trozo de carne con sus vecinos hoy convertidos en hermanos y hermanas en una gran familia que es ahora el pueblo de Juchitán ( porque volvimos a ser pueblo hermanado , no ciudad insensible)

Son las mujeres el pilar que sostiene a nuestros pueblos, las herederas y reproductoras del diiidxazá (lengua zapoteca), y serán quienes narren las penurias que han pasado en este Septiembre doloroso y en los meses que sigan.

Estas mujeres ya han soportado huracanes, vientos de más de 80 km/h, inundaciones periódicas que las dejan sin nada, (son damnificadas periódicas), y han sido víctimas de líderes y liderezas innombrables, mentirosos y corruptos; también han sido bandera de partidos, han sido militantes y aguerridas defensoras de la tierra y la cultura y han entendido que ningún partido ni líder cumplirá lo que promete, por eso ellas buscan y consiguen lo que necesitan.

Pueden "quitarse la vergüenza" para pedir por los suyos. Pelean, defienden, luchan.

Habrá quien abuse, sí, ocurre en todos lados, pero es más la gente buena, la que ayuda.

Estas mujeres juchitecas son agradecidas y lo dicen con cariño: "Dios te bendiga mi padre, mi madre, Dios te de más, gracias "xuncu" responden a quienes llegan a donar una bolsa de despensa, una bolsa de pan, una lata de frijoles con un mensaje de "no están solos". Agradecen a quienes les donaron ropa, cobijas, almohadas, juguetes, o a quienes cooperaron con 50 pesos o 10.

A quienes acopiaron y repartieron. A quienes buscaron transporte...a quienes enviaron dinero para la compra de despensas, a quienes buscaron lonas y las entregaron a cambio de nada o simplemente para dar gracias a la vida que aún sigue en este maltratado planeta.

Aquí están esas mujeres, siguen de pie, lloran a ratos y a gritos, se doblan pero no se quiebran y aun así se limpian el rostro y dicen palabras de aliento a quien lo necesita.

" qué vamos a hacer pues, ya ni modo, se cayó mi casa, se rompió mi cocina y mi horno pero tengo que trabajar, mis hijos tienen qué comer, ya les dije que vamos a salir adelante a comenzar de nuevo", dice María de la Cruz López.

Sigue temblando en Juchitán y el Istmo de Tehuantepec, desde el 7 de septiembre no ha parado...ya superamos las 5 mil réplicas. La ayuda fluye...la vida sigue. Las mujeres de Juchitán están de pie.

Así son ellas...las mujeres de Juchitán.