La República Democrática del Congo (RDC) se enfrenta al peor brote de cólera que ha sufrido en los últimos veinte años. La epidemia ha llegado a Kinshasa, la capital del país, una megalópolis de doce millones de habitantes y hogar de uno de cada seis congoleños.

09 mayo 2018.. Ana María de Luis Otero.penespañol.-En el Congo debido a la falta de agua potable, la ausencia de atención sanitaria y de tratamientos a los afectados por la enfermedad, hace que el aumento de casos haya sido exponencial y suponga que actualmente haya habido ya 32 muertes de los casi 900 casos que de golpe han tenido lugar en esta semana.

Según la cifra que actualmente se está contabilizando al menos 38.000 personas se han visto afectadas por la enfermedad y ya se han reportado 710 muertes. El cólera se ha extendido por 21 de las 26 provincias del país.

Médicos sin Fronteras están atendiendo a los pacientes en los dos centros de tratamiento habilitados para el cólera situados en Camp Luka y Pakadjuma. Allí asisten las 24 horas del día a las zonas más afectadas a todos los enfermos que presentan cuadros de deshidratación severa y fiebre. El problema de esta enfermedad es que se propaga rápidamente y está afectando a las zonas más pobladas del país, Kwili, Haut Lomami, Maniema, Tanganyika, Kivu Sur, Kivu Norte, Ituri y Bajo Uelé.

Los primeros síntomas que presentan los afectados son vómitos y diarrea, lo que hace que estos se deshidraten y mueran por un ataque cardíaco. Esta patología presente en el país desde los años setenta se ha llevado por delante a cientos de personas.

La forma de tratar esta enfermedad es multisectorial según apunta un médico, salubridad, higiene, agua y también desarrollo. “En el Congo hace falta mucho que hacer en términos de desarrollo” , añade.

Médicos Sin Fronteras han implementado 30 estructuras, unidades de tratamiento del cólera y la gratuidad de la atención para los pacientes que llegan. La Organización Mundial de la Salud, (OMS) también ha confirmado esta epidemia en un comunicado oficial.