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Abril, 01,2014.- Ana Karen, joven mujer y madre originaria de Chahuites, juchitan, Oaxaca, comunidad ubicada en la frontera con Chiapas pero que pertenece al estado de Oaxaca, nos cuenta su historia.

 

Soy la hija de Alejandra castillo Ruíz y José Luis Castellanos Suriano, la segunda de cinco hermanos, Brenda, Doreida, Alejandra y José Luis.

Salí de mi casa a la edad de 17 años cuando estaba terminando el bachillerato para realizar el trámite de la ficha para el examen de admisión a la universidad del mar de Huatulco (UMAR), hace aproximadamente siete años.

Para mi mala fortuna días antes de la fecha de realización del examen de admisión, enferme de la fiebre tifoidea, lo que me impide realizar el examen, enfermedad que me mantuvo en cama durante tres meses por lo que no logre continuar mis estudios como anhelaba.

Ya recuperada decide ponerme a trabajar con él consentimiento de mis padres, por lo que tengo que salir de mi pueblo, ya que en mi comunidad son muy escasas las oportunidades de trabajo, por lo que en el año 2006 llego a las Bahías de Huatulco para trabajar. Así lo hice durante un año, primero en una platería y después en una tienda de ropa donde el sueldo que me pagaban era muy poco, solo para subsistir.

Un año después en el 2007 fecha en la que nuevamente decido buscar la oportunidad de estudiar, en la universidad del mar en la carrera de Relaciones Internacionales, en la que logro por fin ingresar, siempre con el valioso apoyo de mis padres.

Sin embargo al año de estar cursando la carrera, me embarazo, por lo que decido casarme y con todo pesar, darme de baja por un año en la universidad.

En el año 2009, tengo a mi hija Mía Anthonella, pero mi vida matrimonial no logra ser estable, aun así ya con siete meses de edad de Mia, y sin la ayuda de mi esposo, decido continuar mis estudios con el patrocinio de una beca mensual que me otorga la fundación Harp Helú, logro pagar la guardería de mi nena, convirtiéndome con gran esfuerzo, de la noche a la mañana, en madre, esposa y estudiante.

Transcurre un año más en la universidad, las cosas empeoran día a día con mi esposo, por lo que a los dos años de casada, me quedo viviendo sola con mi hija, fueron de los momentos más difíciles de mi vida.

Afortunadamente conté con el apoyo de mis padres y con la asesoría de un maestro de derecho en la universidad; en ese año durante el periodo de vacaciones en la escuela, logro entrar a trabajar de recepcionista en un hotel, sin embargo también tenía que realizar mis prácticas profesionales.

Mis días iniciaban de 8 de la mañana a 4 de la tarde haciendo mis prácticas y de 9 de la noche a las 8 de la mañana siguiente trabajando en el hotel, esto me angustiaba ya que era muy poco el tiempo que lograba dedicarle a mi hija.

En ese año 2011, mi hermana Alejandra, llega de nuestro pueblo natal Chahuites para ayudarme a cuidar a mi nena, fueron momentos de grandes crisis y desesperación por la falta de dinero y de tiempo.

Fue entonces cuando mi madre me sugiere que a mi hija Mia, ellos la cuidarían en mi pueblo, ya que mi hermana también tenía que hacer su vida; con el corazón partido en mil pedazos acepto dejar al cuidado de mis padres a mi gran tesoro, mi hija Mia.

Pues ya era imposible, cuidar a mi hija, trabajar y estudiar al mismo tiempo; ya estando mi hija con su abuela y habiendo terminado mis prácticas, inicio las clases, pero tengo que dejar de trabajar, ya que el horario de clases y las tareas, me imposibilitaban hacerlo, pero no ceso en el intento de conseguir ingresos por mí misma, por lo que inicio la venta de baguettes afuera de la universidad, ya que también en ese tiempo me retiran la beca de la fundación Harp Helú.

En el año 2011 logro a la vez obtener una beca de alimentación que me otorga la misma universidad y tiempo después obtengo la beca PRONABES al subir mi promedio y así después de 3 años, logro concluir la universidad y obtengo mi certificado de pasante el pasado 8 de julio del 2013.

Actualmente estoy realizando mi tesis, referente a la elaboración de una organización productora y exportadora de mango en apoyo a mi localidad, tengo a mi nena conmigo, pasamos tiempo de calidad juntas, planeo estudiar la maestría de derecho internacional penal y tengo una nueva pareja que nos quiere y respeta a mí y a mi hija.

Estos sin sabores y sacrificios se los agradezco a dios, que me hizo una mujer fuerte, a mis padres con su paciencia y gran apoyo, mis hermanos y sobre todo a mi hija quien ha sido mi fortaleza y razón de mi esfuerzo, ahora sé que soy una gran mujer que lograré lo que me proponga, y esto lo sé gracias a una sabia maestra que me dijo “si pudiste con esto puedes con todo lo que te propongas” y les digo a muchas chicas que se han visto en situaciones similares, que nos podemos equivocar, nos podemos caer pero también siempre podremos levantarnos, ya que en la vida no hay que tenerle miedo a las caídas, si no a ignorar que nos podemos levantar .