Opinión

07 mayo 2017.-Guadalupe Ríos.Lejos, lejos quedan los días en que en Juchitán el agua salía con presión al abrir una llave y se tomaba directa para beber…limpia cristalina, fresca; o se encontraba a flor de piel al perforar un pozo y –en tiempo de lluvia-, corría sin freno por calles y callejones inundando todo, tomando por sorpresa muchas veces a las familias que recogían ropa, enseres o lo que podían, para colgarlo en hamacas colgadas de los travesaños de madera de las casas tradicionales o ya de plano –en el peor de los casos- se subían al techo cuando el agua cubría casi por completo sus hogares.

Pero las inundaciones también eran la ocasión propicia para el juego infantil. Decenas de niños capturaban peces pequeños con improvisadas redes o elaboraban barquitos de papel que corrían locos en la corriente de lo que para las mentes inocentes era un caudaloso río.

Se acabaron esos tiempos en Juchitán y en otras partes. O al menos no es ahora ese tiempo de lluvias sino de secas.

Ya no hay agua en la red y en muchos lugares solo llega en las noches donde se capta para el uso cotidiano en vasijas y tambos. Los campos y cultivos mueren. Nadie o muy pocos sembraron en esta temporada. No hay lluvia. Los pozos noria se secan cuando les sacan mil litros con una bomba que apenas sirven para que beba el ganado o se riegue media hectárea.

Los campesinos andan enojados con el gobierno; no es que el gobierno tenga la capacidad de hacer que llueva; lo que quieren es que se canalicen recursos para que esos pozos se perforen más profundo, que se rehabiliten, que les ayude a resolver en lo inmediato la aridez que seca los cultivos y que mata al ganado: “Las aves de rapiña ya merodean los campos”, dice el Dr. Valentín Toledo. Una res murió en su rancho por hambre y por sed.

El gobernador Alejandro Murat ofreció perforar los pozos hace un par de meses. Los campesinos aplaudieron la decisión y la gestión dio sus frutos. Se autorizaron 13.7 millones de pesos que el gobierno federal canalizó a través de la Comisión Nacional del Agua (CNA) pero las rigurosas reglas de operación han impedido que aterricen los recursos.

Ayer los campesinos y campesinas que forman parte de tres módulos de Riego del Distrito 019 y 7 asociaciones ganaderas de la región amagaron con ir a bloquear la carretera internacional si no se atendía su demanda, si las autoridades (representantes de la Sedapa y de la CNA ahí presentes) no lograban que sus jefes flexibilizaran las reglas y verdaderamente “escucharan y atendieran a los campesinos”, dejando de lado la burocracia que alenta, complica y genera conflicto. Sr. Isabel Marín Cabrera (Chabelo), Presidente del Módulo 11, recordó a los presentes el compromiso hecho por el Delegado dela CNA en el sentido de que ya estaba autorizada la rehabilitación y perforación de los pozos, que se habían entregado las solicitudes y cumplido con todos los requisitos; que se había hecho un recorrido de verificación de la condición de los pozos.

En el Foro Ecológico donde se hizo la reunión, llovieron las quejas: la falta de rehabilitación y revestimiento de los canales de riego para evitar la filtración del agua y la pérdida del 70% del líquido en su recorrido al ser absorbido por el subsuelo.

Después de casi cuatro horas de discusión, de llamadas, advertencias, de peticiones y explicaciones, de encendidos discursos, chiflidos y acalorados reclamos, los productores accedieron a esperar, a dar de plazo hasta el martes por la tarde para recibir la respuesta del gobierno federal para iniciar la rehabilitación de pozos, desazolve y perforación. Son cerca de 700. Los campesinos y campesinas en Juchitán están en pie de lucha.