Soledad JarquÍn Edgar

3 enero 2018.-Soledad Jarquín Edgar.SemMéxico,- Los juguetes no solo son sexistas, además tienden a ideologizar.

A través del juego se determinan roles y estereotipos para niñas y niños. En tanto ellas acunan muñecas que determinan su rol de madres, así como princesas y personajes con un enfoque que fomenta la competencia y la rivalidad entre mujeres, o modernas cocinas y artículos de limpieza, todo lo cual sirve para fomentar el rol de madres, cuidadoras y excelentes amas de casa, a ellos se les asignan juguetes como súper héroes, automóviles fantásticos y armas, equipos para la realización de alguna actividad deportiva o de investigación.

Así a lo largo de los años se han impuesto modas, se han modificado las muñecas con las que las niñas “aprendemos” algo así como la maternidad como destino.

Hoy están de moda los neonatos Ksi-meritos, muñecos de cabeza y ojos grandes, con cordón umbilical, de colores morado, rosa, verdes y azules, ya que el color depende del tiempo de gestación.

Pero a diferencia de las muñecas de hace unos cuantos años, las niñas hoy acunan fetos, porque los Ksi-meritos son fetos, para los cuales la empresa mexicana Distroller, ofrece toda una gama de accesorios, que incluye por supuesto una incubadora, leche especial, una bolsa pañalera, entre otros productos.

De acuerdo con análisis previos de estos muñecos, que debo confesar descubrí hace unos cuantos días, es que se trata de equiparar a un feto con un ser nacido vivo, una campaña que ha sido calificada antiaborto, lo que no sería extraño considerando que esa misma empresa creó hace unos años la Virgencita plis, una versión caricaturesca de la guadalupana.

Así los Ksi-meritos, es decir, casimerito nacían, que aparecieron en el mercado en 2012 causan fulgor entre las niñas, cuyos padres y madres no solo les fomentan la compra de los accesorios: pañales, ropa, cunas, mamilas…sino que además tienen que acudir a las tiendas departamentales donde una supuesta enfermera vacuna y pesa a sus fetos.

Las niñas, por supuesto, saben que son fetos y a través de videos, que se pueden encontrar en YouTube, han aprendido que estos seres requieren todo tipo de cuidados maternos para lograr su sobrevivencia porque como dice la canción que escenifica un grupo de cuatro niñas, pero que canta una persona adulta: “Tengo que cuidar a mi ksi-merito, es tan frágil él porque es el más chiquito, no lo saque de la incubadora, porque sin tu amor no se mejora, un beso tal vez y vuélvelo a meter”.

Además, en la canción se reafirman las labores “propias de las mujeres”: “Tengo que cuidar a mi Ksi-merito, donde sea que esté lo llevaré conmigo, ya sea en el club, o cocinando, en el súper o me estén peinando, es el sigoto (así escriben cigoto) más chico de neonatiland”.

Es impresionante un coro que dice unas cuatro veces: “baño, vacuna, comida, repito baño, vacuna, comida…”. En suma el objetivo es que las niñas aprendan a rechazar el derecho a decidir sobre sus cuerpos, aprenden que la maternidad es un paso ineludible para las mujeres o mejor dicho para las buenas mujeres y no una opción o una decisión en sus vidas, es un no al aborto, sea frente a cualquier circunstancia.

Una ideologización en terreno pantanoso, ya que en tanto lo que siga ausente sea la educación sexual y el reconocimiento a los derechos de las mujeres tendremos que enfrentar embarazos no deseados de niñas y adolescentes o embarazos forzados de mujeres víctimas de violencia sexual.

Luego no tendríamos que preguntarnos por qué México, de acuerdo con la OCDE, México ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes de América Latina, con 77 nacimientos de cada mil adolescentes y claro las consecuencias que ello tiene en la vida de estas mujeres que ven truncado cualquier proyecto de superación personal a futuro, pero sobre todo ponen en riesgo su salud y su vida.

El periodo de incremento y preocupación del gobierno mexicano y de organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo están directamente vinculados con la aparición de estos muñecos con los que seguramente muchas de estas niñas crecieron y jugaron poco antes de su embarazo, aun cuando éste sea producto de una violación.

Estamos frente a un doble discurso. El libre mercado que vende fetos-muñecos para jugar y una estrategia nacional de prevención del embarazo frente a un dato espeluznante: 340 mil nacimientos de bebés cuyas madres son menores de 19 años y el planteamiento de reducir para el 2030 en un 50 por ciento la cifra de embarazos de menores de 10 a 14 años. ¿Logrará el objetivo frente a la mercadotécnica y el mensaje que dejan los Ksi-meritos?

En fin. Lo que sí es importante es no comprar juguetes sexistas o aquellos que desde hoy adormezcan en las niñas la idea de que pueden ser algo más que mujeres-mamás- amasdecasa, lo que en feminismo se llama “seres para los otros”.