Soledad JarquÍn Edgar

25 de feb. 2018.-SEmmexico.Soledad Jarquín Edgar.- Alcanzar la igualdad para las mujeres requiere de un esfuerzo titánico de las instituciones que garanticen, sobre todo, el cumplimiento de la estrategias contenidas en el Plan Estatal de Desarrollo, que seguramente fueron resultado de las propuestas presentadas en campaña por el actual gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, y que esta semana recordó, con atino o desatino, la titular de la Secretaría de la Mujer Oaxaqueña, durante una reunión con mujeres de colectivos feministas y no feministas.

Eso nos lleva a refrescar la memoria y a sostener lo que se dijo en la reunión sobre la nulidad en el cumplimiento de los acuerdos que hizo en campaña el actual mandatario y que luego sistematizaron, reitero, en al Plan Estatal de Desarrollo en el rubro 6.3 Igualdad de Género.

La instancia responsable, es decir, la Secretaría de la Mujer Oaxaqueña, creada al impulso de los vítores de cientos de mujeres durante la campaña política del actual mandatario, ha tenido en solo 15 meses tres titulares al frente.

La primera, Miriam Liborio Hernández; la segunda, Mariuma Vadillo Bravo, y la tercera, Ana Vásquez Colmenares. El pronunciamiento suscrito por feministas oaxaqueñas señala que ninguna de ellas tiene un perfil feminista o antecedente que las vincule con experiencia en políticas pública con perspectiva de género, atención a las mujeres o derechos humanos y violencia por razón de género.

Esto, a pesar de que en algún momento Vásquez Colmenares acusa haber sido consejera del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres). El resultado es lo que tenemos hoy como realidad.

Sin acciones de prevención por ninguna parte, más la impunidad y los obstáculos que prevalecen en los sistemas de impartición y procuración de justicia, tenemos una escalada de violencia feminicida que ha rebasado con mucho los resultados del último año del exgobernador Gabino Cué Monteagudo —y eso es decir bastante—, además de un fenómeno preocupante: la desaparición de niñas y mujeres, un día sí y otro también en Oaxaca.

Y, sin duda, el ensanchamiento de la pobreza un tanto por la desatención o la atención asistencialista que tiene como prioridad el gobierno y que no resuelve de fondo el problema, y otro tanto por los estragos que los terremotos han dejado en las regiones del Istmo, Costa, Mixteca, Sierra Norte y Valles Centrales, y cuyos resultados veremos aún más agudos al paso de los días.

Como se ha relatado en la puntual crónica de Rodrigo Islas Brito (goo.gl/BG7SVe), Ana Vásquez Colmenares recordó los compromisos del hoy gobernador de Oaxaca: impulsar una estrategia integral para lograr una vida libre de violencia para mujeres y niñas, crear la secretaría de la Mujer Oaxaqueña, establecer un protocolo de salud para las oaxaqueñas, empoderamiento económico, equidad de género en la integración del gabinete. Y sí, el gobernante de Oaxaca lo estableció en campaña.

Ahí está el boletín que se publicó en casi todos los medios el 17 de mayo de 2016. Se puede consultar en la hemeroteca y en las hemerotecas electrónicas de los medios digitales. Hasta hoy, poco o nada se ha cumplido, repito. Los resultados de la violencia feminicida y el feminicidio avasallan a cualquiera.

Y aunque es un asunto estructural con el que hemos cargado desde hace cientos de años, el desorden y la demagogia que ha prevalecido en la burocracia de género —al menos durante los últimos ocho años— hace responsables a todas y cada una de quienes han estado al frente de ese espacio, antes llamado IMO, hoy SMO, tiene costos humanos para las víctimas y sus familias.

Patricia Olamendi, de acuerdo con la funcionaria, realizó una propuesta de armonización de las leyes del estado con la federal. Hoy todavía discuten ante la consejería jurídica, luego irán al Congreso y así hasta no sabemos cuándo.

Pero el problema no siempre son las leyes; generalmente el problema es de quienes deberían hacer cumplir las leyes. Ya lo dijeron hace unos días las madres de las mujeres asesinadas en Oaxaca: es en el Tribunal Estatal de Justicia donde hasta las regaña el titular, Raúl Bolaños Cacho, y donde todo se atora y nada pasa.

O como en el caso de las juezas de lo familiar que siguen imponiendo más castigos que beneficios a las madres que pelean con uñas y dientes la custodia de sus hijos e hijas y sus pensiones alimenticias. Recién una jueza mandó a arrestar por cuatro horas a una mujer porque llegó tarde a la audiencia. Solo por citar ejemplos.

Y si de cumplir se trata, tendríamos que irnos al Plan Estatal de Desarrollo, que en su Objetivo 1, plantea Alcanzar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres en Oaxaca. Y claro, la estrategia 1.1: Transversalizar la perspectiva de género en la Administración Pública Estatal, y la 1.2: Institucionalizar la perspectiva de género en la Administración Pública Estatal… Y así, a cada uno de los cuatro objetivos y sus estrategias que sesudamente hicieron, pero que no están dispuestos a hacer cumplir como las leyes se los demanda, porque si fuera así, esa jueza, como ese titular del Tribunal, tendría que hacer otra cosa y no lo que hoy hacen.

Tampoco en salud se ha hecho nada. El protocolo prometido apenas se va a empezar a trabajar, como reconoció Vásquez Colmenares. Esa dilación también tiene un costo altísimo en la vida de las mujeres y es violencia institucional.

Pero, cómo hacer una estrategia si ni hospital de la mujer tenemos en Oaxaca y la clínica que le regaló el actual presidente municipal al gobierno estatal funciona a medias. Y cómo hacerle si se habla de un sistema de salud fracturado y corrupto que ha salido a flote gracias al personal médico que lleva desde sus equipos hasta medicamentos y hacen todo lo humanamente posible para salvar vidas.

El avance, en cuanto al empoderamiento económico de las mujeres plantea, entre otros temas, el crédito a la palabra de la mujer, igual al que opera el gobierno perredista de Michoacán hace varios años. Un proyecto de gobierno asistencialista que sigue menospreciando el ejercicio de ciudadanía y el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres, porque se piensa que son menores de edad a las que hay que proteger.

Y bueno, qué decir de su quinta propuesta: la paridad en el gabinete. De 17 integrantes, cuando inició su gestión el 1 de diciembre de 2016, solo hay cuatro mujeres. Hoy le quedan dos secretarias.

En estos 15 meses ha realizado casi 40 cambios en el funcionariado y anda buscando mujeres para resarcir su falta de respuesta a sus compromisos.

Creo que, a estas alturas, el titular del ejecutivo, como los dirigentes de los partidos políticos, se pregunta ¿ de verdad habrá mujeres capaces para ejercer los cargos públicos? Yo, no lo dudo. “Me comprometo a trabajar incansablemente por cumplir y hacer cumplir esta agenda por el bienestar, la igualdad y el progreso de las niñas y mujeres de nuestro estado; impulsaré estrategias integrales para una vida libre de violencia; promoveré un marco legal con las mejores prácticas a nivel internacional; y fortaleceré la estrategia de prevención y las capacidades de las autoridades encargadas de sancionar los delitos”, fueron, según los diarios, las palabras del mandatario aquel jueves 16 de mayo de 2016.

Y a pesar de todo, el desorden sigue. La Secretaría de la Mujer tiene un presupuesto triste, dice la titular, quien asume que será hasta el próximo año cuando robustezca esa bolsa. Por lo pronto, hay que seguir esperando, y aunque no le importa si la apoyan, si le dan el voto de confianza las feministas, ella asegura que va a cumplir con su mandato. Eso, aunque no tenga dientes ni con qué, y pienso que lo peor de todo es ni cómo.

Total, siempre habrá quien les aplauda. Volveremos al discurso demagógico y las y los escucharemos con atención el 8 de marzo próximo, mientras las calles se llenan de mujeres en huelga y cansadas ante la falta de respuestas.