Soledad JarquÍn Edgar

Oaxaca 171 asesinatos de mujeres en 17 meses.

21 mayo 2018. Soledad Jarquín Edgar.SemMéxico,- La renuncia como candidata independiente a la presidencia de México de Margarita Ester Zavala Gómez del Campo provocó una especie de boom mediático que se tradujo en pocas horas en eso que vivimos las mujeres todos los días: violencia.

La producción de “memes” revela el país que somos y que tiene en la lona a las mujeres muertas de miedo frente al sexismo, el machismo y la misoginia. Eso sin considerar lo que entierra el patriarcado y el antrocentrismo.

Me asusta mucho. Hay una incuestionable violencia contra las mujeres que aspiran para llegar a un cargo de elección popular que van desde amenazas hasta secuestros y asesinatos. Pero si pensábamos que algo había cambiado nos equivocamos rotundamente.

Así lo explica el Estudio Internacional sobre Educación Cívica y Ciudadanía (ICCS por sus siglas en inglés) elaborado por el IEA un corporativo internacional de instituciones enfocadas en investigación y que nos dice con datos estadísticos que la mayoría de los estudiantes mexicanos y mexicanas (76 %) de educación básica considera que las mujeres no deberían de participar en la política.

La respuesta de las y los adolescentes mexicanos colocó al país –de 21 donde se realizó la investigación- con la tasa más alta del alumnado que piensa que las mujeres deben permanecer fuera de la política. Las y los adolescentes son reflejo de lo que les han enseñado en sus casas, en los medios de comunicación, en las instituciones, en las iglesias y en todo lo que está a su alrededor. Somos, pues, una sociedad machista.

Hay mucho que hacer todavía en materia de igualdad entre mujeres y hombres, de lo contrario en un futuro próximo, las mujeres estaremos frente a una sociedad que no ha podido desatarse del pensamiento medieval que opina que nuestro lugar está en la casa y no fuera de ella.

Oaxaca algo más que campañas políticas.
En la presente administración gubernamental han ocurrido 171 asesinatos de mujeres, según el recuento hemerográfico de Consorcio para el Diálogo Parlamentario de Oaxaca.

El recuento es alarmante, no hay duda, sobre todo si consideramos que la violencia feminicida tiene algunos tintes relacionados con el crimen organizado, aunado a la ya conocida acción del machismo combinado con grados altos de misoginia.

Aunque sabemos que todas las violencias contra las mujeres tienen un fondo estructural, es decir, son parte de la construcción social que ha dado a las mujeres un lugar menor, también hay que decir que no hay esfuerzos efectivos para contrarrestar el grave problema de los asesinatos de mujeres, que al menos tambaleen las estructuras patriarcales.

Como si eso fuera pedir mucho. Incluso en las instituciones gubernamentales hay una especie de juego de las sillas que no terminan por aterrizar ninguna acción que se note o al menos que haga sentir a las mujeres frente a un escenario distinto, de seguridad, de protección y mínimamente de prevención de la violencia contra ellas.

En la actual administración, como se ha dicho, la Secretaría de la Mujer, creada en esta administración en sustitución del Instituto de la Mujer Oaxaqueña, ha tenido tres titulares y un desfile del personal que labora en esa dependencia. Ninguna de las tres ha tenido un perfil adecuado para manejar los tan delicados problemas de desigualdad social que discriminan a las mujeres.

De igual forma en la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos contra la mujer por Razón de Género ya tiene un nuevo record, con dos titulares en el mismo lapso de la actual administración pública que encabeza Alejandro Murat, es decir, apenas 17 de los 72 meses que se prevé durará su gestión. Esta semana dejó ese cargo Edna Lilian Sánchez Cortés, quien apenas había asumido el cargo a principios del año. Hoy tiene un nuevo despacho como subsecretaria en la Secretaría de la Mujer Oaxaqueña.

Frente a las cifras de feminicidio, las altísimas cifras de violencia sexual, lo que incluye a una menor de un año siete meses de edad, debe poner a pensar, pero, sobre todo, a actuar a las autoridades de Oaxaca si es que les preocupa un poquito algo más que el proceso electoral.

Lo cierto es que hasta ahora resultan prácticamente inoperantes las acciones gubernamentales contra la violencia feminicida y el feminicidio por una sola razón: no existen políticas públicas al respecto y hay una clara distancia entre el quehacer de las organizaciones no gubernamentales con las instituciones.

Lo otro es la alerta de violencia de género contra las mujeres, “en trámite” desde finales de 2017, rebasando todos los tiempos y posibilidades. No sé si realmente eso serviría de algo, pero ni para eso hay respuesta en Oaxaca.