Tips de Salud

Julio, 23, 2014.- 7 consejos para prevenir lesiones cutáneas malignas a cargo del doctor Gasent, jefe de Oncología del Hospital Marina Salud de Dénia.

110 casos de pacientes con tumores de piel malignos trató el año pasado el Hospital Marina Salud de Dénia, uno de los centros punteros en Europa en investigación y tratamiento oncológicos. La Marina Alta es una de las zonas con el mayor número de casos por el porcentaje de población extranjera, con piel y ojos muy claros.

Hoy ha puesto en marcha una campaña para prevenir las lesiones cutáneas que puedan degenerar en melanomas. El jefe de Oncología de Marina Salud, doctor Joan Manel Gasent, ofrece 7 consejos imprescindibles para evitar lesiones malignas:

Cómo identificar un melanoma.
Según el doctor Gasent, existen unas pautas generales como el crecimiento rápido de una lesión cutánea, el cambio de color o la irregularidad de los márgenes que la definen. Además aconseja que nos revisemos la piel los unos a los otros cada seis meses, sobre todo viviendo en zonas, como la cuenca Mediterránea, con muchos meses de buen clima y, por ende, de exposición solar.

Disfrutar con responsabilidad, sentencia el doctor Gasent, ya que piel solo tenemos una para toda la vida y, si la cuidamos bien, nos va a dar pocos problemas. Ante la duda, consultar con el médico

Los melanomas son tumores cutáneos muy peligrosos, sobre todo si se cogen en estadios avanzados. Gracias a la educación social y a la colaboración de los profesionales sanitarios en todas las áreas, cuando hay una mancha sospechosa se deriva inmediatamente al dermatólogo.

Según los especialistas, la inmensa mayoría de los melanomas que se revisan, se encuentran en estadios iniciales y son fácilmente curables.

Ser consciente del tipo de piel que tienes.
La exposición al sol ha de realizarse de manera progresiva. Es importante, añade el doctor Gasent, “evitar siempre que la piel llegue a quemarse. De manera que es fundamental conocer qué tipo de piel tenemos, ya que no todas las pieles son iguales: hay personas que siempre se queman y nunca cogen un color. Estas personas deberían de tener casi prohibido ir a la playa, aunque eso es imposible viviendo aquí. Tienen que saber que necesitan más protección”.

Especial precaución con las pieles claras.
La población de la Marina Alta es mayoritariamente de piel clara. Hay que recordar que un 30% de los residentes son oriundos de países nórdicos. Algunos de ellos vienen de vacaciones y se exponen al sol en exceso, hasta llegar a quemarse. Al cabo de unos años, parte de esos visitantes eligen esta comarca como lugar de residencia. De manera que, asegura el Jefe de Oncología de Marina Salud, “si no cuidan la piel desde el principio, cuando son más mayores sufren queratosis, carcinomas cutáneos o riesgo de melanoma, incluso ocular, en personas de ojos claros. Hay personas de 40-50 años que de pequeños no tuvieron esa concienciación y hoy vemos las consecuencias de mal hábito de exposición al sol”.

Concienciar desde la infancia.
Según el doctor Gasent, es fundamental cuidar la piel desde que somos pequeños. Es muy importante concienciar a los padres para que protejan la piel de sus hijos desde la infancia: aplicando cremas solares, dosificando la exposición solar y colocándoles camisetas protectoras.

Protegerse con camisetas.
Hay dos tipos de rayos solares: los UVA, que son más conocidos, y los UVB, menos conocidos y más peligrosos*. Los primeros los refleja cualquier cristal mientras que los segundos traspasan incluso la ropa que llevamos. El jefe de Oncología del Hospital de Dénia aconseja para niños y adultos protegerse de estos últimos rayos utilizando camisetas especiales, que se pueden adquirir en tiendas de deporte o en grandes superficies.

Evitar lesiones malignas, también por razones estéticas.
La piel hay que cuidarla desde pequeños para evitar, ya no solo que aparezcan melanomas en edad adulta, sino que no hagamos más arrugas. El sol también provoca nevus (pecas) y carcinomas epidermoides, menos agresivos que los melanomas.

Rayos UVA y UVB.
Los rayos solares, conocidos también como rayos ultravioletas (UV) son invisibles al ojo humano y se clasifican de acuerdo a su longitud de onda, que es medida en nanómetros (nm). Cabe destacar que cuanto más corta es la onda, tanto más intensa es la energía que desata.

Los UVA comprenden la radiación solar menos nociva. La longitud de esta onda se encuentra entre los 320 y 400 nm y la mayoría de estos rayos llega a la superficie terrestre.

Los UVB son los rayos de onda media (entre 280 y 320 nm). Absobidos en gran parte por la capa de ozono, llegan sin embargo a la superficie terrestre y son potencialmente peligrosos para los seres humanos

(Hay un tercer tipo de rayos, los UBC, cuya longitud de onda oscila entre los 200 y 280 nm. También absorbidos por la capa de ozono antes de llegar a la tierra traen consigo el mayor potencial de peligrosidad para los seres humanos).